22 de mayo de 2012

CONVERSAR: UNA TAREA CON LA DIFERENCIA


Participar en un conversatorio demanda de nosotros una capacidad o una competencia para convivir con otros ritmos distintos al nuestro. Se trata de abrir nuestras fronteras o permitirnos otros límites. Es una tarea de tolerancia y, más que eso, de aceptación de diferencias.

No sólo es cuestión de “aguante” o de pasivas actitudes para evitar la confrontación o el conflicto; no se trata de “cortesía” o principios de “urbanidad” (aunque sí haya que obedecer ciertas reglas). Ponerse a conversar con otros es, ante todo, poder desplazar nuestro yo, desterritorializarlo; entendernos como seres  inconclusos, en continua transformación, en permanente proyecto.

Sobra decir que esta particularidad del conversatorio, esta característica de metamorfosis, corresponde a una idea del conocimiento como producto social, como elaboración paulatina de consenso, de provisionales acuerdos. Los otros son importantes porque, sin ellos, me privo de una dimensión diferente que, a la vez que me singulariza, puede enriquecer mi proceso. Gracias  a la diferencia me constituyo como identidad.

Quien empieza un conversatorio no sabe del todo a dónde va a llegar; puede tener algunas pistas, algunos hitos que le sirvan de guía o derrotero, pero, en el desarrollo de este encuentro con los otros, pueden suceder una variedad de eventos.

Quien inicia una conversación inaugura también un espacio para la sorpresa; y, por supuesto, también para el asombro. Es que el conversatorio está permeado por el azar, por la riqueza del encuentro. No todo es previsible. A veces una intervención provoca toda una serie de descubrimientos: relaciones que nos parecían completamente lejanas ahora nos parecen tan cercanas; aspectos de un hecho o una situación tan abstrusos, cobran de pronto un brillo y una claridad meridianas.

Pero para dejarse sorprender hay que permitirse salir de casa, no tener miedo, enfrentar lo desconocido. El asombro que pueda darnos una buena conversación depende mucho de que queramos o no dejar la aldea de nuestras certezas para ponerlas en el mundo de la incertidumbre.

EN LA FAMILIA LOS HOMBRES HACEN REALIDAD SU FELICIDAD



Presentado en el Vaticano el VII Encuentro Mundial de las Familias

Por Luca Marcolivio
La familia no es en absoluto una reliquia del pasado, por el contrario es aquella institución que garantiza un futuro a todas las generaciones. Además, al margen de toda consideración moralista o alarmista, la familia hace y, en muchos aspectos, simplifica la vida de las personas.

Son algunos de los puntos de reflexión surgidos este martes por la mañana en el Vaticano, durante la rueda de prensa de presentación del VII Encuentro Mundial de las Familias, en presencia de los cardenales Ennio Antonelli y Angelo Scola, respectivamente presidente del Consejo Pontificio para la Familia y arzobispo de Milán.

En la Sala de Prensa vaticana intervino también Pierpaolo Donati, profesor de Sociología de la Familia en la Universidad de Bolonia que, con este motivo, ha presentado su libro en italiano Famiglia risorsa della società, de la editorial Il Mulino, 2012.

El cardenal Antonelli, en primer lugar, dio algunas estadísticas del Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Milán, del 30 de mayo al 3 de junio: 6.900 participantes (de ellos 900 jóvenes) en el congreso teológico pastoral; 104 ponentes de 27 países; cerca de 300.000 participantes en el Encuentro de oración, de testimonio y de fiesta, el sábado 2 de junio por la tarde con el papa Benedicto XVI, cuyo número es destinado a subir a un millón durante el encuentro del domingo por la mañana con el santo padre.

El purpurado anunció la publicación del Enchiridion, que recoge las más recientes enseñanzas de la Sede Apostólica sobre temas de la familia y la vida humana. El texto cubre los últimos años del pontificado de Juan Pablo II y los primeros seis de Benedicto XVI (2005-2011).

El Enchiridion está dirigido sobre todo a los agentes de pastoral familiar, a las asociaciones, a los movimientos profamilia y provida, a los estudiosos, a los docentes, a los políticos y trata temas que van desde la teología y la antropología de la familia hasta la educación familiar, la formación en la vida conyugal, la ética de la vida.

Según el cardenal Antonelli, es incorrecto hablar de "familia víctima de la crisis económica". Es verdad más bien que la crisis económica y la crisis de la familia tienen una "matriz común" que reside en los males antropológicos de nuestro tiempo: el individualismo, el relativismo, el utilitarismo y el consumismo.


Sobre el tema del VII Encuentro Mundial de las Familias Familia, trabajo, fiesta- el cardenal Scola subrayó dos "rasgos constitutivos": "la unidad de la persona y su estar siempre en relación". La familia fundada por la unión nupcial entre un hombre y una mujer, además, "más allá de todas las evoluciones culturales que la caracterizan, sigue imponiéndose como la vía maestra para la generación y el crecimiento de la persona", subrayó Scola.

La familia, añadió el arzobispo de Milán, es el lugar en el que el niño aprende a decir "yo", da los primeros pasos, animado por mamá y papá, y "entrevé el futuro como promesa". Siempre gracias a la familia cada uno crece en las relaciones sociales y laborales. En especial "saboreamos la confianza recíproca, imprescindible nexo de la convivencia entre los hombres".

El factor fiesta (o descanso) es fundamental por varios motivos: en primer lugar porque restablece un equilibrio entre la vida afectiva y la laboral. "La fiesta es el vértice del descanso, por el uso gratuito y común del tiempo y del espacio que es fuente de alegría explicó Scola. El hombre se reconcilia consigo, con los otros y con Dios. No por casualidad todas las tradiciones religiosas han contemplado siempre la fiesta. La nuestra ha tenido siempre en el domingo su rasgo distintivo".

Entre las anticipaciones del Encuentro Mundial de Milán, Scola reveló que el santo padre comerá o cenará con una familia de cada continente, mientras que la Caritas Ambrosiana, en colaboración con la Universidad Católica ofrecerá comidas a las familias más pobres, dando así respuesta a un deseo expreso del papa.

El profesor Donati presentó el ensayo dirigido por él, fruto de una profunda investigación, articulada en torno a una pregunta recurrente en la opinión pública: ¿la familia es todavía un recurso para la persona y para la sociedad, o en cambio es una supervivencia del pasado que obstaculiza la emancipación de los individuos y la llegada de una sociedad más libre, igualitaria y feliz?

Partiendo del arquetipo de "familia normo-constituida" (es decir: marido y mujer con al menos dos hijos), la investigación de Donati revela que la desestructuración de esta definición familiar no mejora, más bien empeora la condición existencial de los individuos, destinados, de este modo, a ser sujetos pasivos, en lugar de protagonistas de la sociedad, capaces de generar "capital humano y social".

La publicación se propone, entre los objetivos, desmontar lugares comunes como el del "familismo amoral", según el cual dentro de la familia el joven es educado en una sustancial indiferencia e irresponsabilidad respecto a la sociedad y los deberes cívicos.

La familia, además, es siempre un "juego con suma positiva", en cuanto si por un lado generar muchos hijos disminuye los recursos económicos disponibles, por el otro se registra una relación inversamente proporcional entre "riqueza económica y riqueza relacional".

TODA TU VIDA APRENDES PARA “BIEN” O PARA “MAL”

¿Alguna vez te has puesto a pensar en la manera como fuiste adquiriendo todo el bagaje de conocimientos, habilidades, y destrezas que posees hoy en día? El bebé aprende a chupar, aprende a mover la cabeza, aprende a comer con el pocillo, aprende a comer con la cuchara, aprende a girarse, aprende a gatear, aprende a sentarse… toda nuestra vida es una cadena de aprendizajes.

Pues bien, el aprendizaje es la clave para la supervivencia. Y por eso, todos nosotros aprendemos “para bien” o “para mal”. Aprendemos “para bien” cuando todos nuestros aprendizajes son comportamientos adaptativos, es decir, son funcionales para la realización de nosotros mismos como seres humanos integrales. Y aprendemos “para mal” cuando nuestros comportamientos apuntan s la dirección opuesta.


Pero así como el aprendizaje es la clave para la supervivencia, es también la clave para el éxito. Las personas exitosas son aquellas que han tenido excelentes “procesos de apre4ndizaje”. Para cualquier cosa que intentes realizar en tu vida necesitarás siempre de estos procesos. Pues de ellos depende el menor o mayor éxito en todo y cada uno de tus proyectos. Necesitaos aprender y aprender bien. Y para “aprender bien” necesitamos involucrar todos nuestros sentidos y canales sensoriales[1].


[1] PINEDA, Luis Enrique. Proyecta tu Vida, San Pablo, Bogotá: 2008, Págs. 70-71

MÚLTIPLES CONEXIONES ENTRE LA BUENA NUEVA DE CRISTO Y LA CULTURA HUMANA


Entre el mensaje de salvación y la cultura humana se encuentran múltiples vínculos. Pues Dios, revelándose a su pueblo hasta la plena manifestación de sí mismo en el Hijo encarnado, ha hablado según la cultura propia de las diversas épocas.

De la misma manera, la Iglesia, que vive en diferentes circunstancias en el curso de los siglos, ha utilizado los hallazgos de las diferentes culturas para difundir y explicar a todas las gentes el mensaje de Cristo en su predicación, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo mejor en la celebración litúrgica y en la vida de la comunidad multiforme de los fieles.

Pero, al mismo tiempo, enviada a todos los pueblos de cualquier tiempo o territorio, la Iglesia no está ligada exclusiva o indisolublemente a ninguna raza o nación, a ningún género particular de costumbres, a ningún modo de ser, antiguo o moderno. Adhiriéndose a su propia tradición y consciente al mismo tiempo de su misión universal, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión con la que tanto la Iglesia como las diferentes culturas se enriquecen.

La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre caído; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducción, siempre amenazadora, del pecado. Purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro, las bellezas y cualidades espirituales de cada pueblo o edad.

Así, la Iglesia, ya por el hecho de cumplir su tarea propia, impulsa la civilización humana y contribuye a ella, y con su acción, incluida la litúrgica, educa al hombre al hombre para la libertad interior.

VOCACIÓN DE LOS LAICOS AL APOSTOLADO


 
La Iglesia ha nacido con la finalidad de propagar el Reino de Cristo por toda la tierra para gloria de Dios Padre y, de esa forma, hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, y, por medio de esos hombres ordenar realmente todo el mundo hacía Cristo. Toda la actividad del Cuerpo místico, dirigida a este fin, recibe el nombre de apostolado, que la Iglesia ejerce a través de todos sus miembros, aunque de diversas maneras: la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado. Así como en el conjunto de un cuerpo vivo ningún miembro actúa de forma meramente pasiva, sino que, al participar de la vida del cuerpo, participa al mismo tiempo de su actividad, de la misma manera, en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, todo el cuerpo, según la operación propia de cada uno de sus miembros, hace crecer a todo el cuerpo (Ef 4,16).



Más aún, es tanta la conexión y trabazón de los miembros en este cuerpo (Cf. Ef 4,16), que el miembro que no contribuye, según su propia capacidad, al crecimiento del cuerpo debe ser considerado inútil para la Iglesia y para sí mismo. Hay en la Iglesia diversidad de ministerios, pero unidad de misión. A los Apóstoles y sus sucesores les confirió Cristo la función de enseñar, santificar y gobernar en su propio nombre y autoridad. Pero también los laicos, partícipes de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cumplen en la Iglesia y en el mundo la parte que les corresponde en la misión de todo el Pueblo de Dios. Ejercen verdaderamente el apostolado con su empeño por evangelizar y santificar a los hombres y por empapar y perfeccionar con espíritu evangélico el orden de las cosas temporales, de modo que su actividad en este orden dé claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres.

Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, Dios les llama a que, movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento.

10 de mayo de 2012

UNA HISTORIA DE COMPRENSIÓN


El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía: cachorritos en venta.

Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:
-          ¿Cuál es el precio de los perritos?
-          Entre $30 y $50.
El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:
-          Sólo tengo $2.37… ¿puedo verlos?
El hombre se sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba.
-          ¿Qué le pasa a ese perrito?- preguntó.
El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.
El niñito se emocionó mucho y exclamó:
-          ¡Ése es el perrito que yo quiero comprar!
Y el hombre replicó:
-          No, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo.
Y el niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo:
-          Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que yo lo haya pagado completo.
El hombre contestó:
-          Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos.
El niño se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:
-          Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.
El hombre estaba ahora mordiendo el labio, y se sintió en evidencia… sonrió y dijo:
-          Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tengan un dueño como tú.



PARA REFLEXIONAR

En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres, y te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo es aquél que llega cuando el resto del mundo se ha ido.

15 de abril de 2012

CONCILIO VATICANO II: CONSTITUCIÓN "GAUDIUM ET SPES"


Sección 2. Algunos principios para la correcta promoción de la cultura

La fe y la cultura

Los cristianos, en su peregrinación hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar las cosas de arriba; esto no disminuye nada, sino que más bien aumenta, la importancia de su tarea de trabajar juntamente con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano. en realidad, el misterio de la fe cristiana les ofrece valiosos estímulos y ayudas para cumplir con mayor intensidad esta tarea y sobre todo para descubrir el sentido pleno de esta acción, que hace que la cultura humana obtenga su lugar preeminente en la vocación íntegra del hombre.

En efecto, cuando el hombre con el trabajo de sus manos o con ayuda de la técnica cultiva la tierra para que dé fruto y llegué a ser una morada digna para toda la familia humana, y cuando asume conscientemente su papel en la vida de los grupos sociales, cumple el plan de Dios, manifestado al comienzo de los tiempos, de someter la tierra y perfeccionar la creación, y se cultiva a sí mismo; y al mismo tiempo guarda el gran mandamiento de Cristo de consagrarse al servicio de los hermanos.

Además, el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la filosofía, la historia, las matemáticas y las ciencias naturales y se dedica a las artes, puede contribuir muchísimo a que la familia humana se eleve a más altas concepciones de la verdad, el bien y la belleza y a un juicio de valor universal, y así se iluminada con mayor claridad por la admirable sabiduría, que desde la eternidad estaba con Dios disponiendo todas las cosas con Él, jugando en el orbe de la tierra, considerando entre sus delicias el estar con los hijos de los hombres.




Con ello mismo, el espíritu humano, más libre de la esclavitud de las cosas, puede elevarse más fácilmente al culto y a la contemplación del creador. Además, con el impulso de la gracia se dispone a reconocer al verbo de Dios.

Ciertamente, el progreso actual de las ciencias y de la técnica, que en virtud de su método no pueden hasta las razones íntimas de las cosas, puede fomentar ciertos fenomenismos y agnosticismo cuando el método de investigación utilizado por estas disciplinas se considera sin razón como la regla suprema para hallar toda la verdad. Más aún, existe el peligro de que el hombre, confiando demasiado en los modernos inventos, crea que se basta a sí mismo y no busque ya cosas más altas.

Sin embargo, estos lamentables resultados no se siguen necesariamente de la cultura actual ni deben inducirnos a la tentación de no reconocer los valores positivos de ésta. Como son: el estudio de las ciencias y la fidelidad exacta a la verdad en las investigaciones científicas, la necesidad de trabajar conjuntamente en equipos técnicos, el sentido de la solidaridad internacional, la conciencia cada vez más viva de la responsabilidad de los expertos para ayudar e incluso proteger a los hombres, la voluntad de hacer más favorables para todos las condiciones de vida, especialmente para aquellos que sufren privación de su responsabilidad o pobreza cultural. Todo lo cual puede aportar alguna preparación para recibir el mensaje del Evangelio, que puede ser animada con la caridad divina[1].



[1] Concilio Ecuménico Vaticano II, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid: 2004, Págs. 303-304

28 de febrero de 2012

DINÁMICA JUVENIL




EL DIOS DE JESÚS

Dinámica: “Los Rostros de Dios”
Objetivo: Profundizar las diferentes formas de presentar a Dios y compararla con la de Jesús.

-         Se dividen en subgrupos pidiendo a cada uno la tarea de presentar a Dios según lo haría: un profesor, un joven rumbero, un joven revolucionario, un político, un sacerdote tradicional, un padre de familia moralista.
Se les da 10 minutos para preparar la presentación.
Cada subgrupo nombra un representante que hará la presentación de Dios según el personaje, o lo describirá (máximo 5 minutos por persona). Si se desea más dinamismo se pueden escuchar interrogantes de otros “personajes” en una presentación. Hacerlo en forma de debate.



Conviene discutir cuál de las exposiciones sería la más aceptada.
-         Uno de los miembros del equipo, que ha preparado el tema, presenta a Dios, tal como lo haría Jesús.
-         Trabajo personal: cada uno consigna en su cuaderno; la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo estoy representando a Jesús en mi vida?

11 de noviembre de 2011

MENSAJE DE LOS SEÑORES OBISPOS DE COLOMBIA


Con motivo del movimiento acerca de la Reforma Universitaria, me permito compartirles el siguiente mensaje de todos los Señores Obispos de Colombia.

Da click en la imagen para leer el mensaje.


10 de noviembre de 2011

RESPONDER AL DESAFÍO DE LA EMERGENCIA EDUCATIVA

Habla Paola Dal Toso, compiladora del magisterio pedagógico del papa

El papa Benedicto XVI y la tarea urgente de la educación es el título del libro de la profesora Paola Dal Toso, autora de la obra recientemente editada por la Librería Editorial Vaticana y presentado el 4 de noviembre en la Librería Internacional Pablo VI .


La educación va más allá de la instrucción o la escuela católica. Este es un tema en el que el papa piensa mucho, una verdadera emergencia a la que, en sus seis años y medio de pontificado, se ha preocupado por dar indicaciones, invitando a asumir la responsabilidad de la educación, a acometer y a aceptar este desafío.

Si bien el papa es consciente de la dificultad de educar en la actualidad, sabe que en las personas existe una petición de la verdad, a la que la educación puede dar respuestas. 


A continuación, ofrecemos algunos apartes importantes de la entrevista que la autora del libro Paola Dal Toso ha concedido a ZENIT.
 
¿Su libro trata, de una recopilación sobre el tema de la educación en las diversas intervenciones del actual pontífice?
--Dal Toso: He intentado sistematizar todos estos llamamientos, expresiones y profundizaciones. Las he organizado según un esquema muy sencillo, un análisis de la emergencia educativa y, por tanto, de los problemas que caracterizan a la sociedad. Me he detenido también en la figura del educador, la cuestión de la relación educativa, el educando, los otros educadores como los padres, los maestros, las instituciones. Desde el punto de vista pedagógico, nosotros los llamamos las “agencias educativas”: me refiero a la familia, la escuela, las asociaciones deportivas, la del oratorio [actividad parroquial para niños en Italia], pero también la del voluntariado.

Después he hablado de otros temas, en particular del uso de los medios de comunicación que pueden tener un valor también desde el punto de vista educativo y en todos los ámbitos. Esto supera el contexto escolar tal como se entiende tradicionalmente. Seguramente la educación no es sólo instrucción.

¿No se entiende sólo como educación de los más jóvenes?
--Dal Toso: No, en los escritos del papa está clara la exhortación a la educación dirigida no sólo a los niños, como tradicionalmente la entendemos, sino también a los adolescentes, jóvenes y adultos. Está muy claro: el papa plantea el problema de la educación de los adultos, una educación que debe continuar durante toda la vida.

¿Hay un deseo de evangelización?
--Dal Toso: Sí, especialmente cuando el papa destaca la educación como un instrumento para acompañar al descubrimiento de lo que puede ser una respuesta a la pregunta de la verdad. Benedicto XVI ve en las personas esta demanda de verdad.

¿Hay algo concreto que quiera destacar del pensamiento de Benedicto XVI sobre educación?
--Dal Toso: Creo que el papa es consciente de las dificultades de educar en la actualidad, pero invita también a ser valientes, a asumir la responsabilidad de la educación, a afrontar y aceptar este desafío de emergencia educativa y esta necesidad.