EDUCACIÓN Y CULTURA- DIÓCESIS DE PEREIRA

PASTORAL EDUCATIVA

1 de julio de 2014





Autor: Luis Alves Mattos | Fuente: http://apli.wordpress.com/

El manejo del salón de clase
El control efectivo ejercido por su poder de persuasión, por la estima y respeto mutuos entre profesor y discípulos crea un clima optimo para el orden y disciplina.


El manejo de la clase es la supervisión y el control efectivo que el profesor ejerce sobre sus alumnos con el propósito de crear y mantener en sus clases una atmósfera sana y propicia a la atención y al trabajo mental intensivo, desarrollando en los alumnos hábitos fundamentales de orden, disciplina y trabajo, e inculcándoles sentido de responsabilidad.


El manejo de la clase se propone simultáneamente objetivos inmediatos o instructivos y objetivos mediatos o educativos.

Los objetivos inmediatos o instructivos son:

a) Asegurar el orden y la disciplina necesarios para el trabajo en el aula.
b) Garantizar el mejor aprovechamiento del tiempo, llevando a los alumnos a rendir más en los estudios.

Estos objetivos aseguran, por consiguiente, las condiciones necesarias e indispensables para todo trabajo escolar eficiente.

Los objetivos mediatos o educativos son de fundamental importancia para la formación moral y social de los educandos y consisten en desarrollar en los alumnos:

a) Sentido de responsabilidad
b) Actitudes de sociabilidad y de respeto a los superiores y a los colegas.
c) Espíritu de colaboración y de auxilio mutuo.
d) Amor al trabajo y gusto por el estudio.
e) Hábitos de aseo, de orden y de buena conducta social e individual.
f) Atributos de carácter moral como honestidad, lealtad, veracidad, franqueza, etcétera.

Hay tres tipos fundamentales de manejo de la clase:

a) Correctivo: consiste en la vigilancia rigurosa, castigándose a posteriori las infracciones cometidas por los alumnos.
b) Preventivo: consiste en prever las infracciones, anticipándose a ellas, y evitar sus causas impidiendo así su incidencia.
c) educativo: consiste en formar el espíritu de los alumnos para el autogobierno y la autodisciplina consciente en el trabajo y en el estudio.

El manejo correctivo, del cual se ha usado y abusado en épocas pasadas, es un anacronismo condenado por la psicología y por la moderna pedagogía por ser perjudicial a la formación de personalidades sanas y equilibradas.

El manejo preventivo es, hasta cierto punto, eficaz y valioso; pero, usado exclusivamente no desarrolla el sentido de responsabilidad ni los hábitos fundamentales de autogobierno, tan esenciales para la formación de la personalidad de los alumnos,

El manejo educativo, ideal de la moderna didáctica, es el control efectivo ejercido no por procesos autoritarios y coercitivos, sino por el mando democrático del profesor, por su poder de persuasión, por la estima y respeto mutuos entre profesor y discípulos, por la cooperación franca y leal en los trabajos. El orden y la disciplina se vuelven entonces conscientes, originando responsabilidades conjuntas para la clase y el profesor; éste asume el papel, no ya de dictador o de fiscal antipático, sino de superior esclarecido y amigo orientador; los alumnos ganan conciencia y responsabilidad, y se convierten en guardianes de sí mismos en lo tocante a sus actividades y a su conducta.

Podemos señalar los siguientes principios y normas para el manejo de la clase:

1. Implantar y mantener una pauta de funcionamiento normal, dictando a los alumnos instrucciones específicas. A través del año escolar, debe el profesor vigilar el cumplimiento de estas prácticas por parte de los alumnos, insistiendo en su observancia.

2. Mantener siempre una sucesión ordenada de las actividades de las clases, de modo que los alumnos se habitúen a ella, evitándose sorpresas que provoquen desórdenes en la clase.

3. Ocupación mental intensiva de todos los alumnos: la indisciplina en clase es casi siempre fruto inevitable de la ociosidad mental, es decir, de a ausencia de objetivos inmediatos y concretos que polaricen la atención de los alumnos y los induzcan al trabajo y a la actividad mental intensiva.

Muchos profesores contribuyen a esta ociosidad mental de sus alumnos, al ocuparse de algunos alumnos individualmente y dejar a los restantes sin tareas definidas e inmediatas, en libertad, por consiguiente, para bromas, riñas y tumultos.

El profesor debe, desde el principio, trabajar con toda la clase, ocupando la atención de todos los alumnos y dándoles tareas definidas e inmediatas para que las hagan; después de eso es cuando deberá atender a los problemas o dificultades individuales de cada alumno.

4. Rotación de los alumnos en las responsabilidades de clase: en vez de monopolizar todas las actividades de clase, el profesor moderno las distribuye por turnos periódicos (mensuales o bimestrales) entre sus alumnos, dándoles oportunidad para colaborar en los trabajos y participar de funciones de responsabilidad, tales como:

a) Dirección de equipos de trabajo y de grupos de excursión.
b) Pasar la lista y hacer el recuento de faltas de los alumnos.
c) Encargarse de la limpieza del  tablero y de la provisión de tiza, así como del cuidado por la limpieza de la sala.
d) Recoger los deberes y repartir los apuntes multicopiados entre los condiscípulos.
e) Encargarse de manipular y conservar los equipos, libros y material auxiliar empleado en clase.
f) Cuidar de las puertas, ventanas, cortinas, interruptores, etc.

Luis Alves Mattos. Compendio de didáctica general (adaptación)
Con la autorización de Editorial Kapelusz.

30 de junio de 2014

Autor: Jorge Jerez O. | Fuente: Departamento de Estudios CEIS Orientación y Capacitación
Para Enseñar a Aprender y a Convivir
La formación integral debe logar que la persona se expresa con claridad, con seguridad y -si es necesario- con firmeza. Esto es la conducta asertiva.


Asertividad es la capacidad para expresar sentimientos, opiniones y creencias en forma adecuada, en el momento oportuno, respetando los propios derechos y tomando en cuenta los derechos de los demás.

La actitud de la persona asertiva es positiva hacia los demás y se siente con el derecho de alcanzar sus objetivos respetando el derecho de los demás. La conducta es asertiva cuando:

· En su contenido, la persona expresa lo que realmente piensa o siente, su acuerdo o desacuerdo, su agrado o desagrado, su aceptación o rechazo ante una situación determinada.

· En la forma, la persona se expresa con claridad, con seguridad y -si es necesario- con firmeza. En la conducta asertiva el lenguaje no verbal del rostro, del cuerpo y de la voz apoya, realza y enfatiza los contenidos, enriqueciendo la forma en que son comunicados.

· En el tiempo, la conducta asertiva se emite en el momento oportuno, la persona no se apresura ni demora demasiado en expresarse.
Determina el momento oportuno para intervenir.

La asertividad se ubica entre el polo pasivo y el agresivo. Implica reconocer las emociones y hacerse cargo de ellas, sin culpar a otros de lo que ocurre. Cualquiera de los dos extremos que se escoja para enfrentarse al mundo, impide desarrollarse como persona y relacionarse positivamente con los demás y se empobrece la calidad de la vida afectiva.

Es muy importante no confundir el término con agresividad. La conducta agresiva suele implicar poco respeto por los demás, tiende a generar desadaptación y frecuentemente se traduce en atropello a los derechos de los demás, lo cual no es en absoluto asertivo.La persona pasiva tampoco es asertiva, siente temor e inhibe sus conductas en presencia de otros, y tiende a ocupar menos espacio que el que le corresponde. Por el contrario, el agresivo tiende a ocupar un espacio excesivo.

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA ASERTIVA

1. Una persona asertiva se manifiesta libremente; no tiene dificultad para hablar de sí misma y a través de sus actos expresa lo que es, lo que piensa, lo que siente y lo que quiere.

2. Se comunica de manera directa, franca y adecuada con los demás.

3. No espera a que las cosas "pasen" sino que se mueve activamente hacia lo que quiere "haciendo" que las cosas sucedan.

4. Conserva su dignidad y respeto propio, aún cuando las cosas no resultan como ella espera, tratando siempre de trabajar por ser mejor, aceptando sus limitaciones.

5. Con respeto y delicadeza, pero firmemente, es capaz de establecer quienes son sus amigos y quienes no.

6. Es emocionalmente libre para expresar sus sentimientos sin caer en el extremo agresivo o pasivo.

Personas carentes de asertividad

¿Cómo se comporta alguien que no es asertivo, al relacionarse con otros? Podríamos hablar de cinco categorías de personas que no son asertivas:

1. El encasillado: Es respetado y estimado por todos por su rectitud y orden, pero obtiene pocos logros significativos. De vez en cuando, expresa sus deseos pero lo hace tan débilmente, que el mensaje no es escuchado y no llega a ninguna parte.

2. El que pasa inadvertido: Hace grandes aportes. En el trabajo realiza excelentes tareas, pero nadie se da cuenta, otros se atribuyen el mérito de sus actos, es inseguro y no sabe llamar la atención hacia sus propios logros. Los demás se aprovechan de él, pero lo permite y se traga el disgusto de ser así.

3. El difícil: Confunde asertividad con agresividad. Provoca disgustos y se muestra en desacuerdo con todo el mundo. Aunque tenga la razón, sus modales desagradables molestan a los demás tanto, que ni siquiera escuchan lo que dice.

4. El quejoso: Es pasivo. Se queja constantemente de los actos de los otros y de lo que le pasa. Pero nunca piensa en lo que puede hacer al respecto. Cree que los demás deberían cambiar pero no se dirige directamente a las personas adecuadas, sólo se queja y gruñe.

5. El explotado: Dice que sí a toda petición aunque no quiera o pueda hacer lo que le piden, con frecuencia cede ante los otros, sin recibir ni siquiera un "gracias" por sus esfuerzos. Los pensamientos pueden inhibir la expresión asertiva.

Los procesos cognitivos adquieren una gran importancia.

Muchos especialistas sostienen que gran parte de los problemas emocionales de las personas, se deben a la forma como piensan o interpretan las cosas, a errores en el pensamiento y en la interpretación de las situaciones sociales.Los diálogos internos sobre sí mismo, pueden inhibir mucho la asertividad. Los poco asertivos tienden a tener autodiálogos conflictivos y contradictorios.

Las personas que emiten más conductas asertivas se dicen a sí mismas una mayor cantidad de frases positivas que negativas.Muchos no asertivos, para justificar su conducta, construyen una especie de filosofía antiasertiva. Esta filosofía está constituida por un conjunto de ideas y teorías que frenan la conducta asertiva y dan valor a la conducta no asertiva.

Así la persona puede incluso sentirse contenta de no ser asertiva.Entre las ideas irracionales antiasertivas están:

1. Mi valor como persona depende de lo que otros piensen de mí.
2. Más vale evitar que enfrentar.
3. Siempre tengo que hacerlo todo muy bien.
4. Debo recibir cariño y aprobación de parte de todas las personas que me rodean.
5. Tengo que agradar a todos, siempre.
6. Quién nada hace, nada teme.

25 de mayo de 2014

Autor: Elena Urkijo | Fuente: Son tus hijos
Ayudándole a crecer como persona
Dentro de nuestra labor educativa, los padres y profesores tenemos un gran reto como es el de educar para formar buenas personas.

Ayudándole a crecer como persona
Hoy en día, ya se ha demostrado que el tener un alto coeficiente intelectual o el ser un experto en determinada materia, no es ninguna garantía de éxito profesional ni de una vida feliz.

Esta sociedad en la que vivimos, cada vez valora más a aquellas personas que se conocen a sí mismas, que tienen autocontrol, que son equilibradas emocionalmente o que demuestran empatía.

Por este motivo, desde educación infantil debemos ir sentando las bases y dedicar nuestro esfuerzo a educar el corazón y los sentimientos de los niños.

Es primeramente en la familia donde se le presentan a los hijos las virtudes que se quieren transmitir, tales como: el orden, el trabajo, la fortaleza, la sinceridad, la generosidad, etc., pero un importante ámbito, donde los niños pondrán en práctica aquello aprendido, será el de las relaciones sociales.

Es aquí donde me quiero centrar, con el propósito de señalar algunos aspectos, en los que tanto padres como profesores debemos colaborar para que nuestros hijos y alumnos vayan creciendo como personas.

- Enseñar a compartir. Los niños a estas edades son bastante egocéntricos, una buena manera de abrirse a los demás es a través de la generosidad y ésta puede empezar con un simple intercambio de algún juguete. Con el tiempo aprenderán a compartir y a jugar juntos con los mismos juguetes.

- Enseñar a jugar con todos. Habrá que animar a los niños a que dejen jugar a todos aquellos que piden participar en el juego y a los que son más tímidos y no se atreven a preguntar, se les podría invitar a que ellos también entren a formar parte del juego. De tal forma, que nadie se quede excluido y a nadie le hagan el vacío.

- Enseñar a conseguir las cosas sin pegar. En ocasiones, los niños son demasiado impulsivos y en cuanto alguien les molesta o no consiguen lo que quieren utilizan el manotazo, el empujón o la patada para lograr lo que desean. Como adultos les podemos ayudar a poner en palabras aquello que quieren sin utilizar la fuerza. Como último recurso, se les puede decir que busquen la mediación de un adulto, pero lo que debemos evitar los mayores es el empleo de frases tipo, “si a ti te pegan, tú pega”.

- Enseñar a pedir perdón y a perdonar. Los niños deben aprender a pedir perdón y a relacionar ese gesto con el firme propósito de no volver a repetir aquello que está mal. No siempre por el mero hecho de decir “¿me perdonas?” y dar un beso todo está solucionado, habrá que mostrarles también las consecuencias de sus actos. También es importante que los niños aprendan a perdonar de corazón, de manera que no les queden sentimientos de rencor o venganza.

- Enseñar a respetar la propiedad ajena. Para que los niños sepan bien a que atenerse, conviene que los padres y profesores les indiquemos bien cuáles son los límites, para que así ellos los conozcan claramente. Hay que mostrarles que las cosas ajenas no se pueden coger a su antojo, sino que deben pedir permiso para ello.

- Enseñar a respetar a los demás. Nadie es más que nadie. Todas las personas tenemos virtudes y defectos, si nos burlamos o reímos de los demás no debemos olvidar que ellos también podrían hacernos lo mismo. A veces da resultado poner a los niños en la piel del otro, para hacerles entender como se puede estar sintiendo ese niño en esas circunstancias y preguntarles si a ellos les gustaría pasar por lo mismo.

- Enseñar a valorar lo bueno de los demás. Todo el mundo tiene cosas buenas aunque la tendencia general siempre es la de fijarnos en lo negativo, por eso, un buen ejercicio, ya desde pequeños, es el de aprender a destacar o señalar las cosas positivas de los demás. Podemos animar a los niños a que nos digan alguna cosa buena de sus amigos o hermanos o que nos cuenten en que destaca tal o cual compañero.

- Enseñar a ser fiel a los compañeros. Poco a poco los niños deben ir desterrando el chivateo. Cuando los niños chivan, muchas veces es por un sentimiento de envidia hacia el otro o porque esperan la felicitación del adulto, haciéndonos caer en la cuenta de que ellos no están realizando esa conducta negativa. De cualquier manera, lo que pretenden es llamar nuestra atención, cosa que no deben conseguir. Es necesario que no reforcemos este tipo de conductas.

- Enseñar a no competir con los demás. La competitividad es algo que debe darse a nivel personal, cada uno debe intentar hacer las cosas cada día mejor y ser cada vez mejor. Los niños deben procurar no estar continuamente pendientes de lo que hacen los demás, ni mucho menos compararse con los otros compañeros. Para ello, es de gran ayuda que los adultos tampoco les fomentemos las ansias de ganar o de ser siempre el primero.

- Enseñar a ayudar al compañero. Hay que despertar el interés de darse a los demás y una buena manera de hacerlo es a través de la ayuda que se puede ofrecer a los compañeros. Los profesores y padres podemos impulsarles para que enseñen o ayuden en aquello que sepan hacer bien o tengan cierta destreza o habilidad, como por ejemplo: a atarse los botones o cordones, doblar la ropa, jugar al fútbol, ...

Algunos, quizá puedan pensar que los niños de educación infantil todavía son muy pequeños para hacer todas estas cosas. No debemos olvidar que estamos educando para el futuro y esta etapa es fundamental para que con nuestra ayuda, vayan despertando el afán de ser amigos de todos, empiecen a tener ganas de ser buenos compañeros, les nazca la preocupación por los demás y empiecen a sentir el deseo de ayudar.

23 de abril de 2014


La canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, que se celebrará el domingo 27 de abril




Juan XXIII, un hombre sencillo, de procedencia humilde, rico en sentido común que hizo propia y enriqueció la metodología del " ver juzgar y actuar", para analizar el mundo y las instituciones; para establecer criterios y para hacer cierto aquello que el "el mundo cambia pero somos nosotros los que lo hacemos cambiar" . 

Juan XXIII tenía imagen de persona bondadosa, afable. un abuelo que despertaba cariño. Nadie se imaginaba que en el año 1961 causara un cambio profundo en la historia. contra toda expectativa se le ocurrió convocar un Concilio Ecuménico para llamar a la Iglesia a un "aggiornamento", a un ponerse al día, abriendo las ventanas de la Iglesia para que entren nuevos aires para que penetraran en un ámbito cerrado que tenía el peligro de desentenderse del camino de la humanidad  a la que estaba llamada a servir y por tanto a conocer. 










Juan Pablo II  está muy cerca. Para muchos está fresca su imagen en la memoria. su figura joven al comienzo de su pontificado, desconcertó por no ser  italiano y despertó simpatías por su sonrisa, su cercanía y fortaleza que su porte inspiraba. 

Un Papa misionero que visitó sus ovejas en los sitios más extraños; maestro atento a orientar a sus presbíteros y laicos, misionero que guió a la Iglesia al mar profundo para echar las redes. Su voz era respetada, su ejemplo de vida, con sangre de martirio, causaba admiración. Hasta la muerte y con el peso de los años y los trabajos mantuvo su conciencia de ser pastor y a su muerte las gentes lo aclamaron como "Papa grande"  


28 de marzo de 2014

ENCUENTRO ESPIRITUAL PARA EDUCADORES 
REGRESO A NAZARET 

La Vicaría de Educación y Cultura de la Diócesis de Pereira, en el marco de la preparación a la Semana Santa, realizará el próximo 5 de abril un Encuentro Espiritual para todos los educadores.
Este encuentro o retiro espiritual, llamado “Regreso a Nazareth”, será dirigido por el Señor Obispo de la Diócesis, Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, y se constituye en la oportunidad para reflexionar sobre nuestra identidad humana, cristiana y profesional.
Los docentes oficiales del municipio de Pereira deben inscribirse enviando un correo a: sem.pereira@yahoo.com con copia a: educacion@diocesisdepereira.org.co con los siguientes datos: Nombre, teléfono, Inst. Educativa, E-mail.
Y los docentes de colegios privados o fuera del municipio de Pereira, hacen la inscripción directamente con la Vicaría de Educación al correo educacion@diocesisdepereira.org.co o llamando directamente a la oficina a los siguientes números telefónicos: 3387600 o al celular 3137374919.

Día: 5 de abril
Hora: 8:00 AM
Lugar: Seminario Mayor “María Inmaculada”

La inscripción es gratuita pero el cupo es LIMITADO.



Behitman A. Céspedes de los R., Pbro.

Vicario de Educación y Cultura
 
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